viernes, 13 de enero de 2012

La noche me sabe a poco

Hay momentos de calma entre la tempestad. Repuntes de marea. Instantes en que uno se para, mira a su alrededor y casi, casi, le encuentra un sentido a todo. Es el punto de equilibrio, justo antes de que el pendulo caiga hacía un lado o hacía otro.
Hoy ha sido uno de esos. La semana empezó fuerte y había demasiadas cosas en el aire. Buenas y malas noticias, todo por decidir. Cuando uno duda... ¿ qué le queda ? El orgullo. Aprieta los dientes y adelante. Pero esta vez ha habido buenas noticias. Un cambio en cuanto a jefe que lo cambia todo. Un cambio en cuanto a actitud, en cuanto a ideas, en cuanto a sensaciones.
Y una claridad de ideas obvia. Decía Sveti que si uno quiere, puede. Y eso es con lo que tenemos que quedarnos. Además la sabiduria adquirida en este viaje, que te permite poner un cortafuegos a tu alrededor en cuanto a quién y de que manera le permites entrar en tu mundo. Espacio para ti, espacio que rellenas con actividad. Y en terminos de eficacia militar, todo lo que queda fuera deja de tener sentido. Ya no es cuestión de dar el 200% siempre, sino de dosificar, cuidarse y avanzar poquito a poco. Crecer. Coger un poco de aquí y otro poco de allí, mantenerse sereno y equilibrado. Saber cuando dar un paso al frente y cuando quedarse parado, asumir los errores y corregirse. Disfrutar del momento y aprender a digerir el fracaso, sacando nutrientes de él.
Experimentar.

Y en esto viene la noche. Noche de encuentros, de roles, de circunstancias. Socialización. Observa uno los ritos de reproducion, el movimiento, suave como un oleaje, de las personas. Lee, interpreta. Esto no es lo mío. ¿ Qué es lo mío ? Amistad. Relaciones en las que estoy comodo, balanceandome sobre la cubierta. Hablo con mi amigo, filosofeo. De repente tenemos publico. Esto no es así. Yo no soy un prestigitador de feria, aunque podría. Y de repente estoy fuera de lugar. Son buena gente pero... no es mi momento, no es mi gente. Vamos a una discoteca y llevo botas militares. Estoy cansado. Quiero dormir y hacer cosas mañana. Quiero sentarme con el ordenador y escribir.

Paso con el coche por al lado del corte ingles. Ahí hay unas macetas en medio de la calle. Pasé horas maravillosas sentado con la espalda apoyada en una de ellas, la noche antes de irme para Kiev. La ultima noche inocente. Luego pasaron otras cosas y lo echo de menos, pero el pasado no se puede cambiar y tomamos las decisiones dispuestos a asumir las consecuencias. Decía Eva que los mejores amores son los que nunca llegan a suceder, porque existen perfectos en nuestra imaginación, inmaculados. Probablemente tenga razón, pero a mi me encantan las imperfecciones. Supongo que me he empapado un poco del ambiente de melancolia y soledad de estas, ultimas noches de enero, resaca de las navidades excesivas de tanta gente. Para mi no ha habido tal. Existe una linea, a partir de la cual deja de existir la navidad y comienza el periodo de estudio, entrenamiento y sacrificio. Sacrificio aceptado, asumido, disfrutado. Y sin embargo, termino sintiendo el frio aliento del miedo al ridículo en la nuca. ¿ Qué le voy a hacer ? Echo de menos conversaciones trascendentes, echo de menos filosofia diletante.
Venía para mi casa y pensé que Raya una vez me dijo que, si alguna vez dejaba de aprender de mi, dejaría de hablarme. Ha encontrado algo que le gusta, que le apasiona, y ya no le soy necesario. Se ha hecho mayor. Si yo también siento que me he hecho mayor... ¿ por qué a veces parezco necesitar gente ? ¿ Será que me falta una pieza del puzzle ?
Es curioso. Esta tarde hablé con Aliusha y lo pasé genial, como siempre. Esa chica siempre sabe como animarme. Pero hay alguien que me impulsa a ponerme camisa y jersey a veces. Y pienso que, mientras no encuentre la pieza del puzzle que me falta, no voy a ser merecedor de tener a esa persona en mi vida. ¿ No es curioso ? Existe todo en mi mente, pero esa persona es uno de esos impulsos que nos imponemos a nosotros mismos. Así que mientras lo hago, la noche sigue sabiendome a poco. No es cuestión de qué ni de donde lo hacemos, sino con quién.

Felices sueños

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