Una sensación extraña
Es curioso. No me siento mal por ello. Ni siquiera le doy importancia, tenemos unas circunstancias y nos adaptamos a ellas. Y esas circunstancias al final terminan moldeandonos, dando forma a nuestra vida, nuestras actitudes, nuestro destino en cierto sentido. Yo estoy aprendiendo a nadar. ¿ Por qué ? Porque no nadé cuando era pibe. El sol me quemaba así que no iba a la playa. Decisiones, decisiones y consecuencias. ¿ Qué por qué escribo esto ? Probablemente porque me estoy cayendo de sueño y el cerebro no me funciona como debe. Pero me da igual. Todo me da igual. Me siento muy lejos de todo... y a la vez noto tirones en el ancla, que sé que me arrastrará. Que cosa más curiosa es la vida. Me ha costado años sentirme comodo conduciendo y aun no siempre, y con nadar me va a pasar lo mismo. Toda la piel joven se estira y se dobla, pero cuando se seca y se endurece es dificil darle nuevas formas. Pero si no fuera por el cambio, ¿ qué sentido tendría vivir ? Sorprenderme. Dejadme que me sorprenda. Tirad los dados... y a ver que pasa. Gracías a Radi por gustarle el texto que le he escrito.
¿ Dudas ? Un militar no duda. Y los fines de semana, tal y como los planteo ahora, son para descansar, recuperar ( el aliento, los apuntes, el paso ), coger fuerzas y dejarse llevar un poco. Aspirar a nada más es pecar de ambicion insana.
Buenas noches y que la fuerza os acompañe.
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