miércoles, 16 de mayo de 2012
We salute you
Queridas damas y caballeros. Ruego sean comprensivos conmigo si confundo sujeto, verbo y predicado. En estos momentos me acompaña medio litro de Franziskaner, repartido entre la botella que tengo al lado y mi estomago, y antes de que acabe la noche todo el dorado nectar habrá ido de una dirección a la otra. Debo indicar que estoy en contra de beber cerveza solo en casa, por parecerme algo de tirados y acabados, pero hoy la ocasión lo merece. Y les voy a contar porqué.
A veces, tenemos suerte y encontramos gente en nuestra vida que merece ser reseñada. Personas que nos hacen mejores o peores, que nos dan material para reflexionar. Personas que no son normales.
Mi colega el Sr Juan es uno de ellos. Hamlet de Tarifa/Cádiz ( lo que hace que compartamos dos de tres nacionalidades ), mi colega el Sr Juan es un heroe callado. Uno de esos que te inspira, te ayuda, te apoya, pero sin hacer ruido. Que pasa por la vida casi como quien no quiere la cosa, atento a sus historias y poco más, pero cuando uno se para y observa se da cuenta de que realmente sí que hay algo más.
Mi colega el Sr Juan es el último romantico. Cree en el amor para toda la vida, cree en las personas de palabra. Cree en el honor, pero como decían en " algunos hombres buenos ": El honor no es una pegatina. Cree en una forma de vida integra, y es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de a donde le va a llevar ello.
Solo por esto, el Sr Juan ya debería ser un heroe. En " diario de un marine ", el autor decía que valiente no es quién no tiene miedo, sino quien a pesar de tener miedo hace lo que debe. Y eso es lo que hace mi colega.
Pero el Sr Juan no es solo un luchador y un creyente. No. El Sr Juan, además, es un creador de sueños. Escribe, reflexiona. Pinta palabras en el aire y siempre versos en las mentes. A veces recoge y la mayoria de las veces no pero, ¿ qué más da ? Es la maldición del creador crear. El Sr Juan hace del mundo un lugar mejor, solamente por el hechode creer que el mundo puede ser un lugar mejor.
Bueno, pero ya está bien de introducción, ¿ no ? Os voy a contar porqué estoy bebiendome una cerveza en su honor. El Sr Juan ya no es el Sr Juan, sino el Dr Juan. Cuando todos eramos jovenes y locos, Juan soñaba con ser medico. Pero no le dio la nota en selectividad. Hizo enfermería, conoció gente, viajo un poco por el mundo. Trabajó y aprendió. Y en un momento dado, por circunstancias, se planteó que quería realmente. Para qué había nacido. Que era esa carta que todos escondemos dentro, como dijera Rilke, y como podía hacer para leerla.
Así que empezó medicina. Él no se moriría sin ser medico. Con treinta años, una edad en la que otra gente se plantea que quizás va siendo hora de encontrar pareja y " conformarse ", mi colega decidió que él iba a ser medico. Así que dedicó el verano a trabajar para reunir dinero y el invierno a estudiar como un campeón, pagandose un piso, la comida... y todo con el dinero que reunió durante el verano. Y rezando porque el coche no se estropeara, ni cogiera una enfermedad mala, ni pasara algo que lo dejara a dos velas. Mi colega apostó y se esforzó. No sé por cuantas fatigas habrá pasado a lo largo de estos siete años, en los cuales por circunstancias de la vida nos hemos visto mucho menos de lo que nos hubiera gustado.
Pero ahora él ya no es más el Sr Juan. Ahora es el Dr Juan. Y yo puedo decir, una vez más, que nos ha dado una lección. Que nos ha enseñado que si quieres, puedes. Que con esfuerzo, tesón, actitud y calidad humana uno puede llegar a donde quiera y más. Y esta noche me encuentro con una botella de Franziskaner en su honor. Porque él dice que no le sabe a triunfo pero a mi, como a todos los que lo conocemos, nos sabe a una victoria. No ya de un amigo nuestro, sino del espíritu humano, de la capacidad de lucha. Del orgullo, del tesón, del honor. De una forma de ver la vida. Así que hoy alzo mi copa por el Dr Juan. Que ahora empezará a trabajar y cometerá errores, y cambiará de pensamiento, y pasará de ser un futuro medico a todo un medico. Pero nadie sabrá nunca lo que le ha costado, y el orgullo que eso produce.
Hail, Dr Juan. Se le saluda.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario