Lo que son las cosas. Estaba pensando en un compañero mío, con el que he tenido una enganchada hoy. Lo curioso es que tuve una enganchada con mi hermanita alemana, la he tenido con este chiquillo... y en ningún caso mis pulsaciones se han alterado. Será por escuchar reggae hebraico. ¿ Os habéis fijado que siempre me da por el reggae en esta epoca del año ? Es empezar a ir a la playa la gente y ponerme yo a escuchar reggae. El clima le habla a nuestra alma, y el idioma del alma es música.
Bueno, lo que os iba diciendo. Que reflexionaba sobre este chaval según venía para aquí y me di cuenta de algo super curioso. Si mi compañero en vez de ser español fuera italiano, probablemente triunfaría como las bellotas. Tiene esos rasgos de histrionismo, de ansia de protagonismo, de preocupación por la estética y ese sentido del humor grueso, falto de empatia y elegancia, que tanto gusta ahí al lado. Todo esto que escrito así puede parecer bastante negativo no lo es en absoluto, porque otro tanto probablemente dirán los franceses de nosotros. Al fin y al cabo, lo que es ruidoso en un sitio es normal en otro, y de ahí el titulo de este artículo. Hablando sobre mis viajes de mochileo, un compañero me comentó que a él le atracaron en un hostel de mochileros. Mi comentario fue que probablemente lo vieron como " atracable ".
Realmente, hay rasgos culturales que enseguida te identifican. Que hacen que sea fácil situarte y preveerte. Como en todo, hay gente que prefiere llevar bien claro un sello en la frente y otros que preferimos ocultarnos. Recuerdo a Alex, el hermano de Vroni, que era alemán pero podría ser perfectamente español, francés, mexicano, inglés... de donde fuera. Un hombre del mundo. Y curiosamente, a mi a veces me pasa algo parecido. Yendo por el mundo a veces he jugado a que adivinen de donde soy y solo una chica acertó en Bulgaria, aunque creo que hizo trampas.
Ahí entramos en la cuestión de la personalidad y las preferencias, y como ellas nos condicionan a llevarnos mejor o peor con alguien. Fallos estructurales o coyunturales. A Dios gracías, yo intento no juzgar nunca. Hay gente que por el contrario se pasa la vida, como dijera en cierta ocasión y a alguien le hizo mucha gracia, con el mandoble de la justicia presto para impartir sentencia. Bueno, allá uds. Yo si no os importa voy a seguir escuchando Matisyahu y relajandome. Porque ya casi es viernes, uhu !
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