sábado, 19 de mayo de 2012
Lejos de todo
Es asombroso. Siempre me pasa cuando vengo aquí. Es un poco como navegar, estar alejado de todo y a tu ritmo. No es desagradable pero... es una sensación extraña.
Hace un rato mi hermana me ha dicho que ha muerto mi tía Maruja. Yo no soy una persona demasiado familiar, a pesar de tener un cierto " orgullo de casta " inquietante. Mi familia es la gente que quiero y que me quiere, y de esa forma puede ser tan familia mía mi colega Vicen o el Deivid como mi primo X. Por tanto, para mi, la relación de parentesco no es más que un nombre. El grado de familiaridad es otra cosa totalmente distinta.
Mi tía Maruja, según decían todos mis familiares, era mi abuelo con falda. Físicamente se parecía mucho, pero es que además tenía un carácter bastante parecido. Ella era más suave, más dada a hacer concesiones. Ambos fueron siempre jugadores de equipo y se preocuparon más por su gente que por ellos mismos, sin perder de vista que para que todos funcionen primero debe funcionar uno. Fueron gente sufridora pero estoica, reservados. Duros como la vida que les tocó vivir, pero tiernos de una forma que nosotros ya no podemos ser. Ya he hablado alguna vez de la fascinación que sentí siempre por las manos de mi abuelo. De una forma distinta, los ojos de su hermana eran otro objeto de mi fascinación. Recuerdo que, cuando fue el funeral de mi abuelo, nosotros no queriamos que se exhibiera el cuerpo, pero mi tía Maruja se encabezonó en que ella quería verlo. Y se exhibió, porque era su hermano y porque se lo merecía. Todos la queriamos muchisimo.
¿ Qué por qué escribo esto ? Pues creo que por justificarme. Mi tía Maruja hace mucho tiempo que se le empezó a ir la cabeza y ya no nos reconocía. Vivía un periodo del año con su hija en Cádiz y otro con su hija en Vigo. En Cádiz, mi primo Jorge, sus padres Jorge y Maite y sus hermanos Nacho y Pablo eran quienes convivían con ella. Jorge y yo fuimos al colegio juntos y, aunque hace muchisimo que perdimos el trato, siempre le he tenido un gran cariño y aprecio. No es la relación que tengo con Javi, pero si es alguien a quien quiero y deseo lo mejor. No sé como lo debe estar pasando, pero me gustaría ayudarle en todo lo que pueda. Porque yo realmente no siento nada. Cuando me dijeron que a mi tía se le iba la cabeza me empecé a despedir mentalmente de ella. Esto solo es una marca en el camino.
Es curioso. Hace muchisimos años conocí a un chaval cuyo abuelo era amigo de mi abuelo. Coincidencias de la vida. Un día le pregunté a mi abuelo que tal gente eran y fue evasivo. Me sorprendió. Luego, hablando con mi madre, me enteré de que el abuelo de mi amigo tenía alzheimer. Y mi abuelo, que era un hombre callado pero duro, lo pasaba fatal solo de pensar que él tuvo un amigo, pero que ya no lo tenía. Y que ese cuerpo que estaba delante suya, quizás podría ser su amigo y quizás no. La indeterminación le aterraba, al igual que le aterró durante mucho tiempo cogerle cariño a mi hermano, por miedo a perderlo. Yo soy lo suficientemente estúpido como para tenerle miedo a muy poquitas cosas pero es curioso como, sin miedo pero si con indiferencia, he hecho una coraza parecida a la que hizo él. Lo dicho anteriormente. Ya nunca podremos ser tan tiernos como fueron ellos. Que descanse en paz y Dios la tenga en su gloria, mi tía a la que tanto quise.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario