miércoles, 30 de mayo de 2012

Un D. Prosi en la Graña 3


Hoy ha sido día de marcha. Pero no de fiesta, botellón, vamonos que nos vamos, ole ole los locos. No. De marcha por el monte con botas, fusil al hombro y canciones. Bueno, tampoco tantas canciones, eso ha sido más bien a la vuelta. Gua chaval ! Como duelen los talones. Putas botas que me bailan. Es lo que tiene tomar decisiones precipitadas. Uno se dice " mejor que baile que no que me apriete ", y luego eso se traduce en lesiones, rozaduras, invasion de terceros paises... un desastre. Pero la cosa es que me lo he pasado bien. Hemos hecho algo de esgrima de fusil, eso de " culatazo verti... cal ! esto... cada ! ", todo así muy cinematico, muy apañado. Se suda, se desahoga uno un poco y tal. Sigo sin estar comodo con mis compañeros, pero supongo que eso es parte inefable de mi carácter. Los grupos grandes me desagradan. ¿ Me estaré volviendo misántropo ? Puede ser.
El caso es que hoy hemos hecho " cosas de militares ". Marcha, instruccion de combate... son cosas que todo soldado hace tal y como empieza y para mi son nuevas ahora, tras varios años de mili. Pero me alegra. Son cosas cansadas, duras, desagradecidas, pero son parte de mi trabajo y a mi me gusta mucho mi trabajo. Además son cosas que a poco que las practicas te resultan muy agradecidas. Ayer fuimos a remar en el bote de nueve metros. Eso no vale para nada. Si Dios quiere, nunca habrá que remar en un barco de Armada. Pero la experiencia es interesante, hace compañerismo, anima a la gente y te permite salir un poco de la dinamica de " estudio-entrenamiento-estudio-entrenamiento ". Llevamos unos cuantos días de sorprendente sol en Ferrol y eso también ayuda a levantarte el espíritu. Al fin y al cabo, como ya he dicho alguna vez, la vida tiene que ser algo más que ir cubriendo etapas hasta llegar a la línea de meta. Además el jefe de estudios ha estado un rato charlando con nosotros y mostrandose como alguien que se preocupa por la gente, un jefe implicado. Desde que he entrado en esta escuela vengo notando esa actitud, ese aire de " vamos a ayudaros en lo que os haga falta, mientras os exigimos, para hacer de vosotros unos suboficiales de los que sentirse orgulloso ". Y poco a poco me lo voy creyendo. Ayer hablaba por teléfono con el Pipa y le contaba cosas de aquí, de como me sentía, de como le deseo lo mejor y él decía " te veo todo crecido ". Que demonios. Vamos a crecernos un poco, ¿ no ? Que se note, maldita sea. Aunque solo sea un poquito.

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