martes, 15 de mayo de 2012

Un D. Prosi en la Graña 1


Queridas damas y caballeros. El otro día sita Alina me recomendó que escribiera un diario con mis experiencias en la escuela. Dado que ya hay un primer diario con eso, " un Sr Ale en la Armada ", que conocerán algunos de los más veteranos del lugar, no me pitufó mucho la historia. Pero, dado que ahora tengo internet en casa y un poco de tiempo para escribir, me lo he replanteado.

Les comento a uds que para mi es un gran orgullo y alegria volver a estar en la Escuela de Especialidades Fundamentales de la Estación Naval de la Graña. O Esengra para los colegas. O para los militares, que son muy aficionados a poner acronimos y llamar a todo por siglas. Supongo que porque suena muy bien en la radio, eso de " roger alfa, estoy en la esengra " en vez de decir que está uno en la graña, que suena más a que está ahí tomando cañas con los colegas.
Para los que no la conozcan, la Esengra está en una esquinita de la ría de Ferrol, enfrente de la ciudad. La base tiene como trescientos años y es pues eso, una base. Tiene polvorines y almacenes y depositos de combustible... ah, y una escuela. La escuela de maniobra, fundada por un tal Suances, que resultó ser el abuelo de mi curso el Tinaja, al que echaron. Pero me estoy yendo por los cerros de Úbeda.
Volviendo a la descripción de la escuela, como he dicho es una base con un par de edificios donde se da clase. Es una franja alargada de asfalto con los edificios dispuestos como buenamente se puede. A la izquierda tenemos el mar, con pantalanes, zonas de embarque, muelles... y a la derecha tenemos el monte. Monte gallego, verde como la vida, escarpado y hermoso. Los edificios que hay son de piedra antigua, con tejados a dos aguas de tejas de ceramica y el suelo que no está asfaltado es de adoquines. Todo tiene un aire muy antiguo, muy marinero, y el sitio en sí es digno de visitarse.

¿ Mi vida allí ? Bueno, no llevo ni un mes y me está costando hacerme a ella. Al principio la idea de volver a ser marinero me mosqueaba, pero ahora no la llevo mal del todo. Mi curso, el 75 CAES de acceso a la escala de suboficiales, es un experimento. Y como todos los experimentos, funciona a trompicones, a base de golpes de genio e inspiración. Como todo en Armada, depende mucho de a quién tengas de jefe, y depende mucho de como se levante ese jefe ese día en concreto. Pero, como ya he dicho anteriormente, eso es como todo en Armada. Yo cuando me quiera dar cuenta haré cinco años en la empresa y ya tengo una gorra de plato. Que me ha costado sudor y lagrimas ganarla, y que la tengo en parte en virtud al esfuerzo que mi madre hizo, que mi hermano me encaminó y que mi propio orgullo me impuso. Tengo mucho que agradecer a Alina, a Raya, a Luis, a sita Mar y a tantos y tantos colegas que me han animado, ayudado y respaldado. Como dijera Newton yo no soy un gigante, sino solo un hombre que se apoya en los hombros de gigantes. Sorprendente muestra de modestia en un inglés, vive Dios. Pero, aunque agradezco mucho a la gente, reconozco que si estoy aquí es porque yo me lo he currado. Y por eso cuando veo a algunos de mis antiguos profesores, al brigada Mouzo ( ya subteniente Mouzo ) o al Brigada Leirachá ( ya subteniente Leirachá ) y me miran, sé que se sienten orgullosos de que yo respondí a sus expectativas. Y eso, señores, es muy bonito. Poder decir " estoy aquí porque yo me lo he ganado. Y merece la pena porque gente como ellos me miran con orgullo. "
Y, ¿ quién sabe ? Si Dios quiere y hago las cosas como debo, puede que dentro de unos años pueda aplicar aquel artículo que escribí, dedicado a D. Sonia, en el que decía como debe ser un buen sargento. Para eso he venido a Ferrol y para eso estoy estudiando, entrenando, luchando. Aquí empezamos.

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