Al final, resulta que la vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otras cosas. Un día sigue a otro y tu vas construyendote un personaje, desarrollando un escenario, pintandolo con todo tipo de colores, sabores, sensaciones. Olores. Y poco a poco evolucionas hacía lo que pretendes, hasta que un día te viene un examen. Ostia. ¿ Realmente he conseguido mis objetivos ? No lo sé. Yo vivo cada día lo mejor que puedo. Hay un objetivo a lo lejos, una costa a la que llegar remando, pero no miras para ella. Te entretienes charlando con los compañeros, lees, estudias. Vives. Hasta que vuelves la cabeza y ahí estás, en el sitio. Y no sabes ni como has llegado allí.
Alguna gente no cambia nunca. La pequeña saltamontes es la pequeña saltamontes, como lo ha sido siempre. Divertida, simpatica. Luchadora y brava como ella sola. No temeraria, como yo, sino valiente. Y viendome a través de sus ojos, me gusta lo que veo. Le pregunté si he cambiado pero me dijo que estoy más gruñón. Es mentira. No quiere entrar en conversaciones serias, no quiere abrir heridas. Tiene miedo de pisar terreno inseguro, cuando precisamente yo estoy más seguro que nunca. Pero el tiempo pasa, nosotros evolucionamos y ella ya no lee en mi como leyera en otro tiempo. Eso es bueno, y a la vez es malo. He ganado, pero por el camino he perdido mucho.
Bueno, esta mañana le dije a Eche que ya no soy el tío que era, y el tío que fui era alguien que me caía bastante bien. Eche me dijo que el tío que soy le cae bastante bien, y se lo agradecí. A mi también. Aún así, es curioso como las cosas pasan. Ahora sé cosas que entonces no supe. De una forma logica, Karen y yo ahora triunfariamos donde fracasamos. Y sin embargo, no hay como plantearselo. Ella no me ve así ni yo la veo así. Somos eso, viejos amigos. Como una pareja que pasó la frontera al otro lado.
Y yo, sigo solo. Con las manos en los bolsillos. Hay un momento para cada cosa y una cosa para cada momento, y Karen y yo estamos en el momento de " te quiero como hermano ". Sucede. Y bueno oye, quizás es mejor así. Seguramente lo sea. Pero te queda ese impulso interior, esa ansia por complicarte la vida tan adolescente... que se apaga, a medida que la noche avanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario