Esta noche en vez de cerebro he tenido a un hamster corriento todo el tiempo. Y segun intentaba dormirme, ahora sin correr de noche como los perros, se me han venido a la cabeza dos personas y una anecdota que escribiré por otro lado.
De las dos personas, la primera aparece muchas veces en este blog y es mi ex novia Alisa. Alisa tiene una serie de virtudes y defectos, pero me quiero parar a reflexionar sobre su inteligencia. La gente que la conoce suele despreciar dicha inteligencia, y eso es un error porque Alisa tiene una mente que es como una cuchilla de afeitar. El problema es que Alisa orienta su inteligencia solo a lo que ella elige. Es brillante, pero carece de disciplina personal para obligarse a si misma a estudiar algo durante demasiado tiempo. Se distrae facilmente o pierde el interes.
Creo que si yo no hubiera tenido a mi madre haciendome dudar de mi mismo constantemente, y a mi abuelo obligandome a ser responsable siempre, yo no habría sido capaz de aprovechar mi potencial. Y de hecho no lo hago. Yo noto que tengo muchas más capacidad de la que doy pero... pensando en Alisa me doy cuenta de que no hago justicia a mi entorno por haberme preparado para aprovecharme mejor. Ojo, que no estoy diciendo que ella sea mejor ni peor. Como ya he dicho anteriormente, es una mujer asombrosamente inteligente. Por eso será que me gustaba y me gusta.
La otra persona en la que he pensado es Juan Villegas. Es otra persona muy inteligente, pero Juan y yo discutimos politicamente. Estamos demasiado lejos en cuanto a ideales. Pero creo que, a la hora de la verdad, Juan y yo no vamos a tener una discusión gorda nunca. Porque en lo basico, que es la idea de que la Armada está por delante de casi todo lo demás, estamos plenamente de acuerdo. Me acordé de el día que Luis el del Tofiño me planteó si yo, al ser de izquierdas, pensaba en la huelga, la sindicación... y demás historias del movimiento obrero para militares. Y le dije que eso era absurdo, que por supuesto que no pensaba en ello. Que una cosa es apropiada para determinado entorno y otra para otro. Y que el sistema militar de educación, por ejemplo, está muy bien para militares pero no para todo el mundo. El nivel de exigencia personal y de supresión de las emociones que se da en un entorno militar no es sano. Ni es productivo para gente que va a ser, no sé, profesores de primaria. Por tanto yo pienso que, aun siendo las virtudes militares algo maravilloso a lo cual todo el mundo debería aspirar, no es justo ni sobre todo practico intentar inculcarselas a todo el mundo. Simplemente que sepan que existen.
No sé. Reflexiones mañaneras, que ya mismo me voy a dar un vueltari y aprovechar mi ultimo día aquí. Portaros mal, besos !
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