Dicen que los perros sueñan, y que por las noches, mueven las piernas persiguiendo presas que solo existen en su mente. Yo me he pasado la noche soñando que resolvía un problema para cambiar una guardia, y lo he vivido como si realmente estuviera allí.
Tengo que despejarme y permitir que salga de mi. Tengo que permitirme fallar. Tengo que permitirme olvidar. ¿ El sindrome de estocolmo me está afectando ? No lo creo. Pero si que pienso que durante el día vivo y por la noche muero, hasta que alcance un punto de equilibrio en el que exista en ambas dimensiones. O quizás solo estoy rayado por esa imagen del perro, que me ha vuelto la cabeza del revés. El caso es que quiero pensar que un futuro mejor es posible, para justificar los excesos del presente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario