martes, 29 de noviembre de 2011

Un poco de totemización de gratis

A las buenas noches, yogurines y yogurinas. Ultimamente no cojo esto mucho, pero es que tampoco tengo mucha vida. Mi vida gira en torno a dos ejes. Por un lado, el dar el 200% en la escuela procurando no obsesionarme, pero casi. Por otro, tener una vida privada lo más completa posible en el poco tiempo libre que me deja la escuela. Ergo, trabajar calidad sobre cantidad.

Bueno, por ahí no tengo pega. Estoy en modo-campaña, así que me conformo con muy poca cosa. He renunciado a mis esperanzas de tener vida sexual. Afortunado me consideraré si tengo vida social. Y curiosamente este finde he tenido una vida social maravillosa. La real ha estado muy bien, con compañia de gran calidad y conversaciones inteligentes. La virtual, esa sacarina de las relaciones sociales, ha sido fascinante. He recibido retroalimentación para mis planes de cara a navidades y mucho cariño y apoyo, que falta me hacía. Así que en ese aspecto de este finde no tengo pega.

Otra cosa es la escuela. La pezuña me sigue dando un montón de guerra. Hoy por primera vez en mi vida he salido de formación porque no podía más, y ha sido muy humillante. Porque no poder porque mi cuerpo me traiciona... hasta cierto punto vale. Pero porque no resisto el dolor ataca a mi orgullo y al concepto de mi mismo que tengo. Me exijo demasiado. Pero no puedo hacerlo menos. Y hoy, por fin, tras tres semanas en la escuela, he escuchado lo que llevaba queriendo oir desde que llegué. Ha tenido que ser D. Domingo, un brigada mecanico, el que lo dijera.
No recuerdo las palabras exactas, pero ha sido algo así como " el suboficial es la punta de lanza del conocimiento tecnico del barco. Uds tienen que ser la elite. " y eso es lo que yo quería oír. Lo que se espera de mi, y que se espera algo grande. Porque sino, no entiendo para qué demonios me estoy dejando la pierna, el alma y la vida por un galón. Yo necesito retroalimentación. Necesito que me digan el valor de las cosas, porque por mi mismo me falta perspectiva y conocimientos para valorarlo. Y ya era hora, porque así sí lo hago. Así si me dejo el alma.

Mañana me pondré el uniforme de paseo de sargento por primera vez. No sé ni como será, porque no me lo he puesto completo nunca. Me lo he probado y espero estar a la altura de él. Y también espero que este finde, el que viene y, sobre todo las navidades, me permitan sonreir. Que ultimamente me cuesta demasiado, al igual que soñar historias de papel. Se os echa de menos, un abrazo

Sr Ale

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