Hace cuatro años, el Sr Ale entró en Marina. Lo hizo un poco a la desesperada, cansado, dormido, inquieto. Había compartido tren con muchos desconocidos, entre los que le llamó la atención una chica de Ceuta con la que más tarde tendría bastante trato. Se despertó frío en una cama extraña, en un gran edificio donde todo el mundo parecía saber que hacer y en el que se encontraba bastante perdido.
Tal día como hoy, yo no sabía lo que era ponerme un uniforme ni lo que conllevaba. Y la gente de la Foxtrot, esa brigada de marineros con las que me vería obligado a convivir, desfilar, estudiar, limpiar y, en general, vivir, eran una promesa difusa en el horizonte. Hace cuatro años, yo no tenía ni idea de donde me estaba metiendo.
Hoy la tengo. Vaya que si la tengo. Con el tiempo he cogido confianza, he desarrollado aspectos de mi personalidad, he pulido otros. En este tiempo me han pasado tantas cosas... y hoy, curiosamente, lo celebro despidiendome del barco en el que he servido casi todo este tiempo. Me han dado una taza, me han regalado un libro, el comandante ha dado un discursito. Ha sido hermoso, y me siento bien. También he montado una vigilancia en transito con treinta nudos de viento, fuerte marejada y dos metros y medio de ola, que escoraban el barco treinta grados. He disfrutado del compañerismo y de muchos gestos hermosos.
Tal día como hoy, no sabía a donde iba. Ahora tampoco pero... creo que estoy mucho más preparado para lo que la vida me eche. Y me siento feliz por ello. Así que, gente que me conoce, y sobre todo mis compañeros de la Foxtrot, feliz aniversario de Marina. Cuidarse
Sr Ale
No hay comentarios:
Publicar un comentario