A las buenas tardes señores. Como siempre que uno atraca de nuevo, esta vez hay melancolia, coletazos de sindrome de Estocolmo, decepciones con tías, reencuentros e ilusiones frustradas. Estoy un poco triste y encima el tiempo no acompaña, pero en cuanto cambie el ritmo volveré a estar operativo :-) Es solo una cuestión de cambiar de marcha.
La despedida fue demasiado bonita. E incluso hoy, en el instituto hidrografico encontrandome a antiguos jefes, me ha dado penita. Pero también hay un componente de irrealidad. Ayer quedé con sita Mar y andamos y hablamos, andamos y hablamos, hablamos y andamos. Yo estaba muy perdido, estaba muy flojo, estaba... es la primera vez en mucho tiempo que tenía tanta necesidad de un abrazo. Y me lo dieron. Quizás me pasé de emotivo pero... ¿ sabeis qué ? Me la pela un montón. Ahí fuera hace mucho frío y yo en Cádiz no tengo a nadie. Así que si ella está dispuesta a abrazarme, al precio de mi escasa sabiduria, no tengo ninguna pega en compartirla. Quizás sea un defecto mío el de infravalorarme, aunque a veces la arrogancia surge como un colmillo y corta frío y fuerte.
Ey, no tengo ganas de seguir con esto. Más tarde si me animo arranco y continuo. Un abrazo ! Cuidarse, chau chau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario