Decía en " toll the hounds " ( me parece que es ) el amigo Eriksson, en un dialogo entre dos personajes, que la esclavitud surge del odio. Que la gente que hace esclavos es aquella que se odia a si misma y proyecta ese odio sobre los demás. Un poco una versión del " o follamos todos o la puta al río ". Ya que mi vida es una mierda, voy a hacer la vida de los demás una miseria. Ya que yo dependo de mis defectos, de mi inseguridad, de mi miedo, de mi... pues otra gente va a depender de mi.
Es una reflexión interesante. El personaje al que acusan de esto responde " pero yo cuido de mis esclavos, los trato bien. " y le responden " la culpabilidad adopta muchas formas ".
La verdad, da para pensar en el odio que tenemos hacia nosotros mismos y como encontramos formas de autodestruirnos o de extender dicho odio al mundo. Es el principal problema, a mi forma de ver, de la gente con grandes potenciales. Uno vive en la paradoja, asumiendo sus virtudes pero menospreciandolas, al considerarlas algo " normal ". Claro que son normales, pues son inherentes a nosotros. Para la persona que es inteligente, carismatica y divertida, quizás esas no sean grandes virtudes pues son cosas que lo definen. Pero dicha definición es a la vez su triunfo y su derrota, porque lo esclaviza a una cierta imagen de si mismo.
¿ No es curioso ? La unica forma que considero yo que existe de liberarse es adoptar un punto intermedio entre la arrogancia y el orgullo. Saber de las virtudes de uno y estar dispuesto a reirse de uno mismo, pero a la vez encontrar un punto en el que decir " no no, mira. Yo soy esto, y no es ninguna tontería, porque yo soy un tío maravilloso.
Mientras no lleguemos a ese punto, nos haremos daño y haremos daño a nuestro entorno. Yo estoy fatal. Necesito morder algo, romper algo, destrozar algo. Para no destrozarme a mi mismo. ¿ Quizás debería destrozarme a mi mismo ? Al menos no salpicaría mucho. Pero no, al fin y al cabo aunque nosotros nos pongamos los limites de hasta donde queremos llegar, siempre debemos querernos y respetarnos.
Porque sino, ¿ quién lo va a hacer ?
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