Tengo una pequeña incomodidad. Será porque he nadado mucho. Será porque hace frío. Será porque noto ausencia de unas pequeñas agujas, afiladas, despiadadas. Todo mordisco provoca un gran destrozo porque desgarra. Es cierto. Las heridas que deja son muy particulares, y son heridas muy jodidas de curar.
Existen otras heridas que también son muy jodidas. Son heridas hechas de palabras, de indiferencias, de distancia. Hay heridas hechas por orgullo, heridas hechas por miedo y heridas hechas por una curiosa mezcla de ambas, que sabe agridulce y escuece en la garganta. Hay recuerdos que saben a gloria, y recuerdos que hacen que uno maldiga el día que se llamo a si mismo hombre.
Pero no puede haber luz sin sombra. Ni dolor sin placer, porque todo se define por contraste, porque en el silencio de la noche, cuando las palabras y las imagenes, ese discazo de Dream Theater, acuden a jugar a mi mente mientras yo solo quiero silencio y paz... ¿ por qué ?
Las excusas acuden a mi. Es muy facil acusar a la otra persona, demasiado comodo. Ya probé eso. También probé la anestesia, que no funciona más que como temazo de Metallica. ¿ Qué más he probado ? A quitar un clavo con otro clavo. Y al final, la verdad, nada sirve salvo levantar la mano y decir " fui yo ". Y ahora, en el cuello, siento añoranza de unos dientes. Y en el alma siento añoranza de una sonrisa. Y en mi mente, maldita sea, siento añoranza de esos intercambios de palabras asesinos, despiadados, duelo de cuchillos en la noche.
Pero tsuuu. Dejad que la noche caiga. Porque el mar sigue ahí, esperando, y en él todo se va. Y cuando el alba me alcance, caeré dormido y todo habrá sido un sueño. O sino... ¿ a quién le importa ?
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