Me duele un poco todo. Me he castigado demasiado en el gimnasio, en una representación grafica fantastica de lo que es mi vida, tras castigarme mucho en clase de ruso. Me queda poco para irme a navegar y de repente entran las prisas por todo. Por una vez no es la gente la que me apura sino yo mismo, deseando cerrar cosas para poder despegarme de todo tranquilo.
Soy un esclavo de mis impulsos. Y de mis personajes. Ayer hablaba con Deivid de la cosmogonia, de como definimos una imagen de nosotros mismos y esa imagen pasa sobre nosotros. Hace falta mucha sangre fría y mucho sentido del humor para decir " sí, sé que en la tragicomedia de mi vida el amor duele pero... que demonios ! Al menos nos quedará una buena historia ".
Me gusta intimidar a la gente. Y cuando no los conozco, esa imagen mía del militar-profesional-y-frio me encanta. Me ha cambiado la voz y, aunque sueno como un dibujito animado bastante a menudo, también tengo un tono más ronco y serio que hace que aparezca la distancia. Ayer Olga me llamó Ale y, riendome, le dije que cuanto hacía que no nos veiamos para que haya dejado de llamarme Prosi. Y riendose también, me dijo que con esa barba y tan... ya era un hombre, ya no podía llamarme Prosi. Hay una parte de mi que tiene miedo de envejecer, viendo como mi cara se hace más angulosa, más aspera, más dura. Otra parte de mi está fascinada y se mira en el espejo, buscando esas huellas que el tiempo ha dejado en forma de arrugas de tanto sonreir, o de surcos en la cara por donde debieron correr las lagrimas y que, como ríos secos, señalan un vacio terrible que ansia ser llenado.
Soy un escritor maldito. Es mi personaje favorito y por eso gocé tanto en mi cumpleaños con esa imagen bogartiana mía, debatiendo con la misteriosa camarera " a Bulgaria me ha traido la peor razón posible. Una mujer ". Por eso me encierro en mi mismo y me torturo, hago poses y me destrozo y luego me rio. No tengo remedio.
Hoy me he encontrado a Luis y a la niña loca. Les he hablado de que echo de menos a alguien y he vuelto a escuchar la tontería realista de siempre. Señores, yo hago magia. Soy tan estupido que no tengo miedo, y si quiero complicarme la vida de forma absurda dejadme. Siempre la misma historia, que porqué no una chica de Cádiz, cuando todo el mundo sabe la respuesta. Las chicas de Cádiz se dividen en dos categorias y yo he perdido ya toda esperanza. Por un lado tenemos a las tristes, que querrían hacer cosas pero no se atreven, así que se amargan. Por el otro, María las ha definido fantasticamente como " las guays ". Las que hacen cosas que no les gustan, pero así se justifican. " Mi vida es una mierda, pero tengo a quince tíos detrás ". Normalmente los dos rangos suelen estar combinados en la misma persona, siendo un poco más de una que de otra. Un poco como aquel clasico que dije, chupapollas e inutiles, unos un poco más de una cosa que de otra, pero siempre los dos aspectos apareciendo.
Así que perdonenme, pero no. Prefiero calidad sobre cantidad y, ya puestos a elegir, prefiero solo que mal acompañado. Prefiero sufrir por una tía que pasa de mi, pero que vale muchisimo, a perder el tiempo con una tía que, como profetizara Carol, no me aguanta media hora de conversación. Y si uds no lo entienden, pues hombre... ya dije que vengo de Marte. Pero si tengo un montón de amigos es porque considero que todos y cada uno de ellos son distintos y especiales. Y porque me quiero muchisimo, y os quiero un montón.
Que paradoja, que una persona tan llena de odio entregue a la vez tanto amor...
Sr Ale
P.D: Sobra decir que esta generalización sobre la mujer gaditana es un topico absurdo. Hay gente, como Elena la fotografa, lectora de este blog, que no solo no entra en ninguna de las dos categorias sino que haría falta una categoria propia para ella. Como para mi psicologa, para Arroz con Pollo y para esas pocas elegidas que, gracías a mirarse en el espejo y decirse " sí, yo soy especial " supieron construirse un personaje propio, distinto de los roles que la insular y aislada sociedad gaditana les daba. Así que un ole por ellas, mujeres con carácter. Que nunca os falte.
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