La canción más famosa de Edith Piaf es " je ne regrette rien ", yo no lamento nada. Todos la habremos escuchado alguna vez, incluso aunque ni sepamos de que va. Es todo un himno a los tiempos, y en esta noche de lunes me imagino apoyado en mi terraza, viendo el mundo arder a lo lejos. O quizás no tan a lo lejos. En esta noche oscura, tenebrosa, con una luna que arde lejana y el hastio de un verano que parece no terminar nunca, yo veo otras cosas. Cierro los ojos y veo ante mi paises lejanos, ciudades olvidadas, sensaciones apenas entrevistas. Me asomo al Baltico, donde nunca he estado, o al Mar Negro, donde tampoco, y contemplo las infinitas praderas de flores amarillas de Alemania, el encanto romantico en la mayor amplitud del termino de Praga o las infinitas fragancias del Gran Bazar de Estambul. Siento mi vida bullir en mis venas, siento el calor que se extiende dentro de mi y quisiera gritar, gritar de miedo, de placer, de dolor, de nostalgia. Quisiera decirle al mundo que soy todo lo que he vivido y lo que me queda por vivir, y que todo esto no significa nada, no vale nada. Es solo un punto en un inmenso esquema que no podemos ni imaginar, como una mota de polvo que quisiera comprender el tamaño del pais donde se encuentra.
Pero Edith Piaf sigue cantando y el momento pasa. No, yo no lamento nada. Y mientras la musica me acuna, imagino que no estoy solo en esta terraza. Mi imagen de escritor maldito, ¿ quizás envuelto en una bata ? desea fumar en pipa. Y en este momento, a mi lado, hay una personita especial. Una persona con el rostro con forma de corazón, con el pelo de tantos colores como un troll, con unas gafas de pasta que no pueden esconder una sonrisa que deslumbra, ni una inteligencia que corta como la más afilada navaja. Esa persona tiene un té en una mano, un cigarro en la otra y suma su melancolia a la mia, su ansia de aventuras a la mia. Su carisma me deslumbra y me acerco, como la polilla que va a quemarse en una llama. Sonrío.
Rien de rien, compañera. Rien de rien. ¿ Quién quiere amor, cuando podemos tener té ? Y una conversación interesante, a la luz de un mundo que arde, que se convulsiona, que me olvida... que quiero que me olvide.
Hoy es el cumple de una persona muy especial. Una chavala que me escribe un mail contandome que ha habido un incendio en su trabajo y alguien ha sido mordido por un burro ( ¡ por un burro !, citandola a ella ). Una persona cuyas sugerencias hacen que mi mente trabaje como un hamster dopado. Una chavala cuyo nombre dice muy claramente quien es, pues viene del cielo. Y al contrario que el anuncio de Dixan, no ha venido del futuro para salvarme. Más bien es una mezcla de otras muchas personas que he conocido a lo largo del tiempo. Y como todas las grandes personas, tiene un entorno lleno de gente maravillosa, que la hace ser quien es y a la vez me impresionan.
Pero no sé nada de ella desde hace semanas y sabe Dios cuando volveré a saber algo. Quizás nunca, condenado a ser un adicto que recibe pequeñas dosis cada x tiempo, para no morir. Y como todo adicto, demasiado cobarde para cortar la adicción. Así pues, feliz cumpleaños, chica topo, mi super heroina favorita. Y desde mi atalaya oscura, rien de rien. Je ne reggrete rien.
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