Estoy en Almeria, tierra de sol, sequedad, acentos raros y tías buenas, y me siento fatal. Ayer salí a celebrarme a mi mismo y me pasé con la cerveza. Terminé pidiendo a una niñata que bendijera mi navegación, cual caballero andante que pide una prenda. Eso fue divertido, pero como diría Alex la bielorrusa, patético. Muchas veces ambas cosas van de la mano.
El caso es que ando dandole vueltas al tema del origen. La mitad de mi origen familiar está aquí. Mi padre, Francisco Santiago García, nació aquí y sus padres y etc etc. Es curioso como soy un gaditano sin ancestros de allí, cumpliendo esa maxima de " el gaditano es tan libre que nace donde quiere". Y sin embargo, en mi vida he pensado ni sentido nada hacía este sitio. Corté con la familia de mi padre hace pronto diez años, y no me arrepiento para nada porque tampoco tuve nunca gran cosa. Sin embargo mi hermana dice que mi padre y yo compartimos incluso gestos - yo no trato con ese señor desde hace más de veinte años -, y me pregunto cuanto en mi habrá de almeriense. Quiero creer que muy poco, y sin embargo el sitio es curioso. Me gusta oye. Se está comodo. Se puede andar, aunque la gente es bastante taleguera, y el paisaje es interesante. Montañas secas y mar, un poco como Canarias. No está mal.
Pero no era eso de lo que quería hablaros. Quería hablaros de origenes. Es curioso como yo renuncié por completo a mi herencia almeriense desde siempre, asociandola a una parte de mi origen con la cual no me siento comodo. Algo parecido sucedió con mi madre, pero al contrario que yo, mi madre cambió de parecer. Es parte del proceso de maduración pasar de ver a tus padres como esos superheroes que pueden con todo a simples personas normales que luchan y sufren. Pero en este caso hay algo más. Cuando yo era un chinorri recuerdo a mi madre como una persona con inquietudes. Antes de hacer la comunión nos tragamos un documental sobre la muerte de Franco y la transición y recuerdo a mi madre debatiendolo conmigo y con mi hermana. Yo siempre he sido mucho más inquieto para eso, pero recuerdo que de pequeño mi madre y yo manteniamos un cierto nivel de curiosidad intelectual sana. Luego nació mi hermano y mi madre se enrocó en si misma. Fue un proceso lento, poco a poco, pero mi madre eligió conscientemente renunciar a un origen mixto para gaditanizarse. En cierto sentido fue como la Logse, igualar por abajo. Dado que mi hermana, que era su mayor apoyo, era ( y es y será ) muy muy gaditana, mi madre optó por adaptarse. En cierto sentido parece que eligiera entre nosotros dos y nuestros diferentes modos de vida, pero la elección fue mucho más amplia. Lo curioso es que, aún así, la que siente envidia y se siente abandonada y discriminada en mi casa es mi hermana. Yo he crecido siendo diferente a todo el mundo y nunca lo he percibido como nada malo.
Y ahí entramos en el tema de la adaptación al medio. Uno parte de un cierto origen genetico, que lo predispone a determinadas cosas. Ayer bromeaba con mi primo sobre que, dado que a las dos tiene que estar en el cuartel, debería echarse una novia adolescente. Y el cabrón me contestó que con un pedofilo por familia tenemos el cupo cubierto. Sin embargo existen unas ciertas caracteristicas ambientales, en este caso el gregarismo gaditano ( que a mi hasta cierto punto me afecta, ojo, que yo soy animal de manada ), que termina condicionando tu actitud más allá de lo que tu origen te haría sentirte inclinado a ello. Porque yo ayer me fui de fiesta solo y maldita la falta que me hacía nadie, aunque sé que luego tendré mis momentos de " hola soy edu, feliz navidad ", llamando a todo Dios para hablar de tonterías. Y eso es algo que mucha gente que conozco admira y encuentra extraño. ¿ Por qué ?
Lo curioso es que, en esta tierra en medio de ninguna parte, creo haber dado con una de las claves que marcan mi separación con mi familia. No sé si podré arreglarlo... ni siquiera sé si quiero. Pero es bueno darse cuenta de quienes somos, de porqué somos así y de adonde vamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario