viernes, 23 de diciembre de 2011

El peaje de la felicidad

Sucede que me canso de ser, hombre. A veces, vagando por el mundo, adquieres una clara prescencia de lo que vas a pagar por tu felicidad venidera. Como el golpe de suerte de ahora es la maldición y el charco pisado de mañana.
Pero estoy contento :-) Me he pegado un viaje super tranquilo. Me encontré a Natalia, mi profe de ruso, y nos hemos pegado todo el viaje charlando, un ratito durmiendo. Al final he conseguido que me regalara una historia, de cuando ella durmió en San Petersburgo en la calle con dieciseis años, porque la dejaron tirada. Es una bonita historia y lamento no poder ser amigo de Natalia, sino solo un alumno con el que se encuentra a veces. Pero es una buena tía. Y seguro que le irá bien, porque al final todo termina yendo bien, de una manera o de otra.

Y yo tengo que estudiar ruso. Pero ya lo haré. Estoy en Barajas, camino del proximo check point de esta pista americana de las aventuras que son mis vacaciones y tengo un poco de miedo, ansiedad y esperanza. A ver que me encuentro, ya os iré contando. Un saludito !

Sr Ale

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