Que el mundo ahí afuera aún no ha despertado del todo. Caminando de puntillas, preguntandome que encontraré detrás de la puerta cerrada desde la que se vé la luz. Con los calcetines todo tiesos, demasiado tiempo usando los mismos, ya debería cambiarlos, y la barba de una semana que pica, pica...
¿ Qué soy ? ¿ En que momento me he perdido ? Debería estar lleno de espiritu navideño, amor y fraternidad. Soy un maldito papa noel anorexico, he repartido abrazos y amor hasta que estoy vacio, vacio... y frio. Hace mucho frio aquí adentro. Por fuera no, por fuera se está bien. A tres bajo cero y no me siento mal, debería irme a Rusia para que me doliera un poco. Para bromear con Tania sobre la linea del bikini y para seguir borrando nombres de esta lista.
Hace un mes había aquí una docena de amigas que ya no están. Hace un mes había una forma de ver el mundo, una ilusión, un cariño. Let the children die, let the man raise. Duele. Duele mucho, y lo más curioso es que nadie se da cuenta. Es lo que te da tener ojos de cristal. El cuervo se apoyó en el hombro y me preguntó si no prefería que me cambiara mis ojos por unos castaños, pero el cuervo miente. Los cuervos siempre mienten. Así que le tiré maiz y seguí camino, entre casas derruidas sin pintura, por colinas, montañas y bosques, donde el tiempo no ha pasado y el mundo sigue siendo lucha, frio, envidia y odio. Hasta luego, cuervo amigo. Que tengas mucha suerte.
Y así sigo camino, como caperucito rojo, a casa de mi abuelito para sentarme en sus rodillas y que me enseñe a hacer nudos, a afeitarme. Yo le contaré historias. Se me da bastante bien. El jueves por poco coleccioné lagrimas. Todo buen narrador colecciona lagrimas, sonrisas y " ooohh " como sus mejores tesoros. Yo solo soy un pobre loco que vagabundea por ahí con un petate blanco, procurando no llamar demasiado la atención. He saboreado la acre nieve del Mordor del Este y he bebido, ¡ como he bebido ! de su calor. He discutido sobre la felicidad ante " hamburguesas de la abuela " con especias, he debatido sobre el placer en un sotano humeante con un perro a mi lado, he vaciado mi alma en un restaurante donde camareras en minifalda nos servían carne picante. He bebido humo mientras, una de las mujeres más hermosas que he conocido nunca, me contaba como pensaba cocinar un pastel para su madre.
¿ Qué a donde voy ? A ninguna parte. Voy a enterrarme en un mundo gris, una escuela de orden y de concierto. Me vendrá bien. Necesito equilibrarme, reprogramarme, vaciarme de mi mismo. He escuchado demasiado, he dicho demasiado, he saboreado demasiado. Ahora... ahora quiero olvidarme de todo. ¿ Ser gris ? ¿ Convertirme en un chico que cocina tartas un domingo ? No creo que pueda. Igual que mis amigos no creen que pueda dejar de viajar ( aun tengo amigos, ¿ sabeis ? aunque quizás uds y yo pensamos cosas diferentes sobre esa palabra ). Quizás siento demasiada rabia. He sentido demasiado amor. Y al final, cuando se baje el telón y el cuervo vuelva a ofrecerme un trato desfavorable, yo me iré con la musica a otra parte. Caminando hacia el horizonte, con los copos de nieve cayendo a mi alrededor. Martin dijo que es un cliché pero... ¿ qué es la vida, sino un montón de clichés ?
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