Puedes correr, pero no esconderte. Hagas lo que hagas, vayas a donde vayas, siempre estará contigo. A veces más callado y a veces más ruidoso, pero siempre resonando al fondo de tu mente, como un batir de olas contra una costa de roca.
Te echo de menos. No tiene sentido negarlo. Nadie en mi vida ha significado ni significará para mi lo que tu eres. Llevo varios días pensando en ti, inconscientemente, volviendome una y otra vez a preguntarme que pensarías de mi, si me echarás de menos... tu amor es el unico que vale algo en mi vida.
¿ Sabes ? Karen dice que quiere venir unos días. La pequeña saltamontes... no sé como reaccionaré si vuelvo a verla. Después de ti, el abuelo y ella son los unicos que importan de verdad. Intenté imaginarme como sería hablar con ella de ti, contarte como estabas y todo lo que te había pasado en este tiempo. Como estabas yendo a la playa y tenías tu pandilla allí, como ya te iban a pasar a adultos, como me hacías regalos... aún tengo el ultimo del día del padre, colgando del armario donde dejo las chapas de militar cuando estoy en casa. Aún te tengo dentro de mi, escondidito, donde nadie pueda hacerte daño.
Y de repente bajo la guardia y al que hacen daño es a mi. Voy a ver a una amiga y resulta que, nada más llegar al hospital, todo vuelve como una ola. Y te vuelvo a ver encogidito en la cama, con los tubos, moviendote apenas, y siento tu respiración bajo mi mano, tu pequeño pecho, y siento como te mueves cuando te hablo. Y recuerdo esa guardia eterna, cinco días y aún me habrían gustado que fueran quinientos, a tu lado. Sabiendo que te ibas, pero sin querer que lo hicieras. Queriendo alargar ese momento para siempre, porque no quería vivir sin ti.
No quiero vivir sin ti. Y hoy, un día como otro cualquiera, me asomo al hospital y recuerdo todo. Recuerdo tu sonrisa cuando volvía, tus bailes de cabeza y como meneabas la silla que parecía que se iba a caer cuando yo me llegaba a la parada de autobus, sin decir nada, esperando para darte la sorpresa. Recuerdo tus " no queye gorro ! " enfadado, tus mordiscos, la pelea contigo. Intento recordar cosas malas para no dejarme vencer por la melancolia, pero incluso en las cosas malas hay detalles bonitos. Recuerdo cuando no querías meterte en el baño y te asustabas y me pegabas, pero también recuerdo que cuando yo te decía que no pasaba nada, que yo estaba contigo, hacías todo lo que podías por estar bien. Nadie ha confiado en mi nunca como tu, ni lo hará. Y ahora lloro, como solo puedo llorar por ti y contigo. Cuando acabó todo lo de Karen me puse mi mascara de hierro y aguanté el paso, pero tu me rompiste e hiciste que llorara todo lo que necesité y más. ¿ Qué voy a hacer ahora, enano, que no tengo con quién llorar ? ¿ Me llenaré de lagrimas hasta rebosar recordandote, como ahora ?
Debo seguir. Porque hasta que esté contigo, todo esto cuenta y son puntos. Y porque cuando nos veamos haré como cuando volvía de navegar, te sentaré en mi rodilla y te iré contando, mientras tu bailas y te abrazas a mi. Con miedo a caerte, pero seguro en mis brazos. Porque yo jugaba " que se cae que se cae que se cae ! " y tu te reías, hasta que la vida que yo elegí me apartó y entonces jugabas con Antonio. Y me doy cuenta de que, en el fondo, siempre odié el perder mi vida por ti y te culpé por ello. Y a la vez sé que no cambiaría ni un minuto que pasé contigo por nada y que aún extraño muchos más. Más videojuegos y musica juntos, más bailar sepultura, más " echa foto ", más ratos sentado en el sofá con un libro mientras tu bailas y muerdes un papel nuevo.
Hoy he hecho un viajecito. He cogido el coche, ese segundo prosimovil en el que ya nunca te podré montar, dado que no lo hice en el primero y he ido a Jerez a ver un posible sitio donde vivir solo. Y mientras iba para allá y me alejaba del mar, me alejaba de ti y de mi vida y algo en mi interior sabia que eso estaba mal. Como estaban mal tantas cosas que debí haber hecho y no hice, porque estaba demasiado ocupado con lo que debería ser y no era. Demasiado ocupado con intentar ser egoista y ahora ya no tiene remedio. Yo sé que me perdonas, como me lo has perdonado todo siempre, pero... ¿ podré perdonarme yo ?
Te quiero, enanillo. No lo olvides. Y que sepas que sigo contando los días para volver a verte. Hasta pronto, cosita. Sigues estando dentro de mi.
ABRAZO.
ResponderEliminar