domingo, 4 de noviembre de 2012
Un cuento de domingo
Fijense uds que curioso, hoy he disfrutado de un placer que hace mucho tiempo que no tenía. Una buena conversación interesante, profunda, del alma. Y como no ha sido por culpa de la musica. Siempre la musica, salvandome de mi mismo.
La historia empieza con un nombre. Hay un perro que se llama Mosha, de una muchacha que obtiene su nombre de la señorita Garbo, cuya madre se llama como una ciudad que adoro, una oscura y fria ciudad que adoro.
Como os iba diciendo, todo empieza con los nombres. Mi colega, aquella que habla de tes, musica y verano, recibió un oso de peluche-mochila cuando tenía seis años. A ella le gustaba el nombre de George, que le sonaba a alguien sabio y serio, así que llamó " Gosha " al oso-mochila. Muchos años más tarde, esta joven muchacha tuvo su primer novio, su primer gran amor. El hombre se llamaba Marco. Esta chica le cosió un oso de peluche de seda azul naval ( navy blue velvet, no tengo cojones de traducirlo ) como regalo. Pero como ella era G y el era M, y le gustaban las cosas proporcionadas, el oso se llamó Mosha. Así que ella era G y Gosha y él era M y Mosha. Ese mismo mes llegó a casa el perro, que fue nombrado igual que el oso. Esta historia, que quizás os parezca una tontería, a mi me ha encantado. Me ha recordado que podemos ser niños siempre que queramos y disfrutar de los juegos de palabras, que son como una caricia en el alma. Que cuando alguien nos pregunte " ¿ por qué... ? " tengamos una historia detrás, incluso de las cosas más tontas y sencillas. Porque si queremos, podemos hacer que hasta el nombre de un perro sea una forma de comunicarnos con el mundo y hacer del mundo de todos, un poquito el nuestro.
Un saludo. Portense mal
Sr Ale
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