Ultimamente no duermo demasiado bien, en parte porque estoy todo el día en danza y en parte porque tengo algo rondandome por detrás del cerebro. Es una de esas sensaciones incomodas, de que están pasando cosas a tu alrededor de las que no te enteras pero que te afectan. Y así, de repente un día te levantas con dolor de cabeza y no sabes porqué, hasta que lo descubres. No suele ser una buena noticia, así que prefiero dejarlo hasta que no tenga más remedio que afrontarme. La vida suele dar suficientes problemas sin tener que buscarse uno aún más.
¡ Quién me iba a decir que yo diría esto ! Pero eso es que me hago mayor. Antes siempre me buscaba los problemas, sino tenía alguno con el que entretenerme me complicaba la vida para tener que solucionarlo. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que muchos problemas terminan siendo el mismo repetido, y al perder la capacidad de sorpresa pierde uno el interés. Hoy mismo he hecho una pregunta cuya respuesta ya conocía, solo por observar como se interpretaba la escena. Y aunque externamente me ha resultado convincente, solo he necesitado cinco minutos para leer entre lineas y darme cuenta de la tristeza del mensaje.
Al fin y al cabo, no debería sentirme decepcionado. Disappointed, me gusta más para expresar esta sensación. Y no lo estoy. Aunque me resulte sorprendente, el comprobar día tras día como Napoleón tenía razón y el ser humano es cobarde, miserable, traicionero y lamentable no me entristece, sino que solo sirve para aumentar la distancia moral que siento con mis semejantes. Y ya ni siquiera eso me parece malo.
Quizás por eso, un pequeño acto de bondad adquiera proporciones tan mayestaticas. Por contraste. Y sobre todo porque yo tengo una escala de valores muy distorsionada, muy extrema, propia de una persona pasional para determinados aspectos de la vida.
Lo mejor de este pequeño acto de bondad, que recordé en el coche mientras me intentaba quedar dormido camino de Rota, es que fue involuntario. Marilo, la novia del cabo Pedrajas, me llamó para ver como estaba sobre lo de mi hermano. Lo hizo con la mejor voluntad, pero yo soy una persona muy cerrada y muy egoista con mi dolor y mi debilidad. No los comparto porque no me da la gana, son míos. Además aquella era una noche muy particular, porque Lusi, el amor platonico de mi hermano, llevaba dos días en el hospital y no reunía fuerzas para despedirse de él. Lo curioso es que aquella noche me pegué como una hora o dos hablando con Marilo, y recuerdo a Lusi despidiendose para irse. Tampoco hablamos de nada especialmente trascendente,porque yo me cerré en banda. Hablamos del trabajo, de Miguel, de sus amigos, de compañeros, del trabajo... hablamos de todo y de nada, una conversación como otra cualquiera que podrías tener con un vecino, con un compañero de clase, con alguien. Pero durante un rato salí de mi mismo y me vi obligado a ser una persona, a socializarme. A mi a veces hay que obligarme a hacer cosas que no me gustan, porque yo mismo no me obligo. Ya en cierta ocasión dije que soy muy bueno para disciplinarme a mi mismo, tanto que si no es a patadas no me muevo. Por eso quizás me siento tan comodo ante situaciones de presión. Y por eso, quizás, aquella noche Marilo sin darse cuenta hizo un pequeño acto de bondad. Que aunque no creáis en Dios, ni en el Karma, ni en nada, deberéis de saber que la vida los recompensa, sino de una forma de otra. Así que muchas gracías por todo y que tengais mucha suerte en esta noche. Y aunque no lo sepais, quizás en este momento estáis ofreciendo un poco de luz en la oscuridad de alguien. Así que animo y a por ello :-) Que muchas veces la mejor ayuda no es la que más se ve, sino la que más se necesita.
Cuidarse
Sr Ale / Prosi.
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